José María Leyva Cajeme

Jose María Leyva  (Cajeme)  hijo de Francisco Leyva y Juana Pérez (yaquis de raza pura) nació en Hermosillo, Sonora en el año de 1837 de donde la familia se fue a vivir a Bácum.

  En el año de 1849 a la edad de 12 años Cajeme acompañó a su padre a la Alta California en busca de fortuna atraído por la fiebre del oro y fue aquí cuando Cajeme empuño por primera vez un fusil  en defensa de su oro en contra de los americanos que querían despojarlos. Cuatro años después regresaron a su tierra sólo con una pequeña cantidad de oro en sus bolsillos. De los 16 a los 18 años  aprendió a leer, escribir y sus primeros conocimientos de aritmética en una escuela en Guaymas bajo el cuidado del Prefecto don Cayetano Navarro. 

 En el año de 1854 Cajeme tuvo que abandonar sus estudios para formar parte del batallón Urbanos de Guaymas para defender el puerto del ataque del Conde Raousset de Boulbon de Francia. Después de la defensa de Guaymas José María Leyva se fue a Tepic en donde trabajó como aprendiz de herrero y en el año de 1857 fue cogido de leva y filiado en el batallón de San Blas del cual desertó a los tres meses refugiándose al pie de la sierra de Acaponeta en donde conoció a Ramón Corona (posteriormente general de división del ejército liberal).  Tiempo después cuando se dirigía hacia Mazatlán fue aprehendido y encarcelado en Acaponeta por actitud sospechosa y fue liberado gracias a la intervención de don Ramón Corona.  Estando en Mazatlán en 1857,  estalla la Guerra de Reforma y se une a las fuerzas liberales  del General  Lagarma bajo las órdenes del General Ramón Corona. José María Leyva fue incorporado al batallón Sonora en el que había pimas, ópatas y yaquis participando en la batalla de los Mimbres de donde salieron victoriosos derrotando al General Inguanzo. Poco tiempo después José María Leyva participó en la toma de Mazatlán bajo las órdenes del Gobernador de Sonora  Ignacio Pesqueira, regresando a Guaymas donde fue dado de baja del ejército.

     Estando en Guaymas se unió al destacamento en Médano que combatía a los yaquis pero si éxito alguno ya que las tropas fueron obligados a retirarse a Guaymas por los rebeldes Yaquis, incorporándose como cabo de artillería del Gral.  Pesqueira  en Sinaloa para sofocar  al partido Gandarista que se había levantado en armas. Una vez sofocada la rebelión y restablecida la paz, José María Leyva fue licenciado  dejando las armas y dedicándose a actividades rutinarias hasta que en 1867 se unió a las fuerzas del Coronel Próspero Salazar Bustamante para combatir contra un alzamiento de la tribu yaqui como jefe de una guerrilla de caballería, peleando nuevamente en contra de sus propios hermanos  yaquis, prestando grandes servicios al gobierno debido al conocimiento del terreno y de las costumbres yaquis que él tenía, obteniendo como premio el nombramiento de oficial al mando de una cuadrilla formada por indios. En el año de 1873 se levantó en armas Carlos Conant en contra de la reelección del Gobernador Ignacio Pesqueira y José María Leyva se incorporó de nuevo al ejército del coronel Salazar Bustamante con el grado de Capitán de caballería bajo las órdenes de Jesús Amavizca persiguiendo a Conant hasta el Estado de Chihuahua sin éxito. Sofocada la rebelión de Conant, José María Leyva recibió el nombramiento de de alcalde mayor del Yaqui, suponiendo con esto el gobierno que poniendo como alcalde mayor a un integrante de su tribu, los yaquis se iban a pacificar pero se equivocaron ya que los yaquis prefirieron conservarse independientes e incluso llevando a Cajeme a sublevarse en contra del gobierno al que mucho tiempo le sirvió.

     En las elecciones de 1875 el Gobernador Ignacio Pesqueira trató de imponer a su candidato oficial que era el Coronel José Pesqueira en contra del candidato de oposición  el General Jesús García Morales el cual tenía muchos simpatizantes entre ellos don Ramón Corona y Cajeme.  Una vez consumida la imposición del candidato oficial, en agosto de ese mismo año Cajeme se levanta en armas en contra del gobierno uniéndose a la lucha de los coroneles Luis y Lorenzo Torres. A fines de 1875 los yaquis estaban en plena rebelión y era tan grande el temor del nuevo gobernador ante ésta rebelión que decidió enfrentarlos personalmente al mando de tres  batallones de infantería, con una batería de cañones y un escuadrón de caballería y se instaló en Pitahaya último pueblo antes de llegar a la tribu yaqui, pidiendo la rendición del indio Cajeme, pero este se negó y enfrentó al ejército del gobernador con 1500 yaquis los cuales carecían de armas y artillería y fueron derrotados por el Gobernador José Pesqueira.  Esta derrota de los yaquis, lejos de desalentarlos, los alentó aún más y fue el inicio de una gran guerra en contra del gobierno. El gobernador persiguió a los yaquis internándose en su territorio  pero éstos  se defendían en los bosques organizados en pequeños  grupos no pudo derrotarlos, desistiendo seguir atacándolos para sofocar las rebeliones que se habían levantado en su contra en el resto del estado. Debido a que el gobernador no pudo derrotar ni rendir a los yaquis, Cajeme adquirió todavía más fama entre los indígenas yaquis y reorganizó el sistema político de los pueblos yaquis, dándoles gobernadores, alcalde y temastianes (sacerdotes yaquis), restableciendo las asambleas  populares cada vez que fuera necesario para resolver asuntos relacionados con la tribu y cuyos acuerdos se respetaban.  Estableció el cobro de impuestos a las lanchas que comerciaban entre Guaymas y Médano, así como el cobro de derechos de peaje a los que transitaban por tierra y vendía la sal que se extraía en las tierras yaquis. También hacía que cada pueblo, tanto del yaqui como del mayo, sembrara frijol y maíz para el jefe de la tribu y la obligación para los gobernadores de ambos pueblos el de tener gente lista y bien armados de cierto número de gente para en caso de guerra y para entonces Cajeme adoptó el título de capitán general de los ríos Yaqui y Mayo. Todo este tipo de medidas le trajo muchas inconformidades y levantamientos en su contra, pero siempre los pudo sofocar a tiempo. De los casos más conocidos fue la destitución de su teniente general Loreto Molina obligándolo a salir del territorio yaqui y el de un indio con mucha influencia en la tribu , padre de muchos guerreros y propietario de algunos bienes, llamado Yorigelipe que se aprovecho de la venta de la sal para crear un problema entre la tribu y levantarse en contra de Cajeme, pero la asamblea ratificó a Cajeme como su jefe máximo y a Yorigelipe se le confiscaron sus bienes, obligándolo a salir del territorio yaqui.

     En noviembre de 1880 Don Bernardo Reyes sustituyó al General José Carbó al mando de la 1ra zona militar y mando un informe completo acerca de la situación del territorio yaqui y en donde aconsejaba que en lugar de una guerra de exterminio era aconsejable  atraer a la mayor parte de la tribu a la vida social y que los pocos que no se adaptaran se les diera tierra para que la trabajaran. Este intento de colonizar a los yaquis, agravó la situación y  se volvieron a sublevar en contra del gobierno y en 1881 el nuevo gobernador del estado Licenciado Carlos R. Ortiz solicitó ayuda al gobierno federal para que le enviaran tropas para apagar la rebelión, declarando a Sonora en estado de emergencia.  El Prefecto de Álamos  Don Agustín Ortiz,  hermano del gobernador, tratando de sorprender a Cajeme y de que las tribus de yaquis y mayos se rindieran, salió con un ejército de la Ciudad de Navojoa hacia un lugar llamado Capetamaya en donde estaba Cajeme con su ejército librándose un  gran combate,  logrando Cajeme una gran victoria en donde murió mucha gente de los dos ejércitos y en donde Cajeme perdió un dedo. Al mismo tiempo de esta batalla, las fuerzas del  Estado desconocieron al Gobernador Ortiz optando este por abandonar Sonora restableciéndose la paz en la Entidad. Para entonces,  Cajeme contaba con un gran ejército y ejercía un gran dominio sobre la tribu lo cual causaba disgusto en algunos de sus miembros del ejército y entre ellos se encontraba Loreto Molina, antiguo teniente general de Cajeme que había sido despedido por desleal y desde entonces pretendía quitarle el poder  y el 28 de enero de 1885 con un grupo de hombres inconformes,  trataron de aprenderlo en su casa de Pótam, pero su intento fracasó ya que Cajeme ese mismo día había salido hacia el río Mayo, maltratando a su familia y quemando su casa en donde tuvieron un enfrentamiento con hombres leales a Cajeme por lo que tuvieron que huir hacia el Puerto de Guaymas. Inmediatamente después de este suceso, Cajeme envió a la Capitanía de Guaymas a un  comisionado para pedirle al Gobierno que castigara a los que quisieron asesinarlo y para avisar que tenía detenidas a las embarcaciones que se encontraban en el Río Yaqui y que había aumentado el cobro a las embarcaciones  que querían transitar por el río. Varias veces pidió Cajeme castigo en contra de los que quisieron asesinarlo, pero el Gobernador en turno el Gral. Torres, le dijo que la solicitud de queja la tenía que hacer en forma ante las autoridades pero sin recurrir a amenazas y represalias.

   Ante la negativa del Gobierno, Cajeme cumplió con sus advertencias, mandando incendiar todas las embarcaciones que tenía detenidas, e inició asaltos a los poblados y haciendas desde Guaymas hasta Álamos. Ante estos hechos, el Gobernador Torres mandó al ejército a combatir a los yaquis y pidió refuerzos al gobierno federal, librando varias batallas pero sin lograr vencerlos. Hubo también varios intentos de hacer la paz con el gobierno, pero no se sabe a ciencia cierta si Cajeme no la aceptaba ya que desconfiaba del Gobierno o era en verdad porque quería lo mejor para su pueblo. A la muerte del General Carbó, quedó como Jefe de la zona el General  Angel  Martínez (“El machetero”) y en enero de 1886 organizó todos las fuerzas del Estado y pidió refuerzos al Gobierno Federal logrando pacificar la zona del Mayo y en abril del mismo año ocupó Cócorit expulsando a los yaquis e inició con la pacificación de la región Yaqui.  Después de la ocupación de Cócorit, se inició la persecución de los yaquis por la sierra del Bacatete y fueron sitiados por las fuerzas de los Generales Martínez y  Carrillo  en las fortificaciones de Buatachive, cerca de Torim y después de tres días de combate lograron expulsar a los yaquis de las fortificaciones del Buatachive pero no pudieron tomarlo prisioneros ya que Cajeme y su tropa logró huir  hacia la sierra del Bacatete. Después de ésta guerra  ejército yaqui quedó muy diezmado debido a la falta de alimentos y a una epidemia de viruela y ya no pudieron continuar presentando resistencia  y se movían en grupos reducidos con el fin de atacar al ejército mediante una guerra de guerrillas. Ante ésta situación muchos jefes yaquis se sometieron pero sin entregar las armas y el gobierno les ofrecía la paz y todas las garantías propias de cualquier ciudadano mexicano si aceptaban la amnistía.  Debido a la gran persecución de Cajeme por parte del ejército por todo el territorio yaqui, éste se refugió en San José de Guaymas el 6 de febrero de 1887 y el 12 de abril de ese mismo año fue aprehendido por el General Martínez gracias a la denuncia de una india. El 22 de abril fue trasladado a Cócorit y en un lugar llamado Las Cruces “habiendo pretendido fugarse” fue ejecutado por la escolta, hiriéndolo gravemente y pocas horas después falleció.

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Fuente: Dabdoub, C. (1949).  “La historia del Valle del Yaqui”.  Editorial Porrúa. México, D.F.

 

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